La Historia

Memoria de un proyecto

Merced al importante desarrollo agropecuario industrial y de servicios que se viene dando en la región noreste de la Provincia de Buenos Aires, surge la idea de construir un hotel, ubicado en las cercanías a rutas de tránsito interprovincial para atender la demanda existente de albergues de corta estadía.

A partir de la existencia de un predio ubicado en proximidad a la ruta nacional 188, que conecta a esta región con Buenos Aires y el sur de las provincias de La Pampa, San Luis y Mendoza, frente a la avenida de acceso a la ciudad de Ameghino, surge el proyecto de hotel de ruta, que ofrece comodidades comparables a los edificios de grandes ciudades, a quienes por turismo o negocios pasan por el lugar.

El punto de partida para la generación del proyecto se basó en la búsqueda de una correcta apropiación del terreno con sus condiciones de ubicación y orientación, junto a la incorporación de un dato fuerte del paisaje, como es el molino y su estanque sobre elevando.

Este hito, es tan importante que se lo toma para darle el nombre al emprendimiento HOTEL VIEJO MOLINO y comienza a ser el generador de la idea de armar un parque central, alrededor del cual se presenta el conjunto de espacios y habitaciones, como una serie de volúmenes sueltos conectados por usos y circulaciones. Para ellos se trató de lograr que las funciones tengan expansiones y visuales a este parque, que no se abre a la calle ni es usado como estacionamiento, cuidando además que de todos los ambientes principales se pueda observar el parque y el viejo molino.

Para lograr un clima aislado de la ruta, el edificio se compone de un frente correspondiente a volúmenes que contienen los espacios públicos planteado como posible lugar de eventos y convenciones sin interferir con el funcionamiento del hotel y un ala de habitaciones que se va apropiando de la longitud del terreno.

Los vehículos pueden estacionar frente al Hotel. Los huéspedes acceden al lobby y luego a las habitaciones o pueden circular por una calle lateral para aproximarse más a su habitación.

Las habitaciones se distribuyen en dos alas de diez unidades cada una, separadas entre sí por un fuelle que permite realizar un quiebre de volúmenes, adquiriendo de esa forma un movimiento que refuerza la contención del espacio central

Las expansiones de las habitaciones están en relación directa con el parque por medio de pequeños jardines a modo de terrazas privadas con vista al molino y la piscina.

Para la incorporación total del terreno se propone una senda del recorrido que se extiende en sentido longitudinal, pasando por diversas alternativas del paisaje en la llanura: edificio, parque, agua, etc.

De esta manera se pretende crear una obra en el cual permanezcan presentes los datos contextuales, llanura, estanque, molino, ruta, y generar así un diálogo entre naturaleza y arquitectura.